El nuevo Sistema de Admisión Escolar, que este año alcanzará la cobertura nacional con la incorporación de la Región Metropolitana, posee múltiples defectos. En regiones, son ustedes mismos quienes nos han hecho saber los problemas que acarrea este mecanismo centralizando y matemático. Uno de los más relevantes es que, con unas mínimas excepciones, el sistema de asignación de cupos a los establecimientos no considera el rendimiento académico previo de los niños y jóvenes, y es más bien ciego a los distintos contextos e historias de esfuerzo familiar que están detrás. Así, el Sistema de Admisión Escolar vigente prioriza el azar por sobre el mérito académico cada vez que hay más postulantes que vacantes en un determinado colegio, lo que nos parece una tremenda injusticia.

Ante esto, no nos quedamos de brazos cruzados. En el mes de enero de este año, nuestro Gobierno presentó el proyecto Admisión Justa, el cual buscaba que aquellos colegios de alto desempeño, con proyectos educativos de exigencia y que a la vez tuvieran más postulantes que vacantes, pudieran incorporar como criterio válido en la selección de sus estudiantes, a partir de 7° básico, el desempeño previo de aquellos niños y jóvenes mediante el uso de pruebas de admisión, notas, o cualquier criterio objetivo y que no incurriera en discriminaciones arbitrarias. Lo anterior, siempre incorporando también un sello inclusivo, pues el proyecto de ley establece que estos colegios deben incorporar, al menos, un 50% de estudiantes prioritarios y preferentes.

A pesar de nuestras intenciones, el bloqueo legislativo ha sido imposible de detener. Incluso antes de que el proyecto Admisión Justa ingresara a la Cámara de Diputados, la oposición anunció su rechazo. Así, sin si quiera haberlo leído, sin haber tenido audiencias sobre el tema y, sobre todo, sin haberlos escuchado a ustedes, los usuarios directos del sistema, se cerraron a la opción de mejorarlo.

Tengan la seguridad de que nosotros seguiremos escuchando con fuerza la voz de las familias de clase media. Tenemos la convicción de que detrás del buen rendimiento académico de un niño o un joven también están los esfuerzos de sus madres, padres, abuelos y de toda una familia. Todo ese esfuerzo, quizás a veces realizado bajo condiciones adversas, merece y debe ser reconocido. Si bien en esta ocasión no lo logramos, vamos a insistir en posicionar el esfuerzo y el rendimiento académico por sobre el azar en la postulación a colegios.
 
Un saludo afectuoso,
 

Marcela Cubillos Sigall
Ministra de Educación
Ministerio de Educación | Gobierno de Chile